Ya sé que es eso... perderte.
Cuando empezó todo sabía que de alguna forma ya había perdido algo. Puede que mi normalidad, puede que la libertad, puede que a mí misma, puede que a un amigo, puede que un poco de cada cosa, una a una y a la vez todas. A eso se resumen ciertas relaciones, pero no he podido encontrar mejor forma de perder que contigo. Ciertamente tú me has enseñado cosas nuevas, me has llevado a ver con ojos renovados el mundo. Antes de ti, no quise y preferí contenerme a experimentar cualquier cosa con alguien, pero tu entrega realmente era y es aún mayor a la mía. La forma como cada uno ingresó a ésto fue peculiar y distinta; tú, con más entusiasmo, yo, con curiosidad; tú con sentimientos claros, yo, con ganas de echarme a correr en cualquier momento; tú, con mucha paciencia, yo, casi que insoportable y renuente... Pero existió un click entre nosotros y nos arriesgamos ambos a perder. A perder egoísmo, a perder indiferencia, a perder parcialidad y ganar aún más, ganarmos el uno al otro. Pero ya llegó el día de la caducidad y no mencionarlo simplemente no lo omite de nuestra realidad. Tenemos aún que definir mucho cada uno por cuenta propia. Nuestros futuros puede que no estén diseñados para estar juntos peregnemente, pero eso no quiere decir que no se puedan cruzar de formas distintas en algún momento cercano o lejano. Así es al menos la esperanza, sueño y anhelo que guardo para nosotros.
Siempre serás el primero y atesoraré todo lo que hemos vivido juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario