domingo, 29 de diciembre de 2019

Perderte

Ya sé que es eso... perderte.
Cuando empezó todo sabía que de alguna forma ya había perdido algo. Puede que mi normalidad, puede que la libertad, puede que a mí misma, puede que a un amigo, puede que un poco de cada cosa, una a una y a la vez todas. A eso se resumen ciertas relaciones, pero no he podido encontrar mejor forma de perder que contigo. Ciertamente tú me has enseñado cosas nuevas, me has llevado a ver con ojos renovados el mundo. Antes de ti, no quise y preferí contenerme a experimentar cualquier cosa con alguien, pero tu entrega realmente era y es aún mayor a la mía. La forma como cada uno ingresó a ésto fue peculiar y distinta; tú, con más entusiasmo, yo, con curiosidad; tú con sentimientos claros, yo, con ganas de echarme a correr en cualquier momento; tú, con mucha paciencia, yo, casi que insoportable y renuente... Pero existió un click entre nosotros y nos arriesgamos ambos a perder. A perder egoísmo, a perder indiferencia, a perder parcialidad y ganar aún más, ganarmos el uno al otro. Pero ya llegó el día de la caducidad y no mencionarlo simplemente no lo omite de nuestra realidad. Tenemos aún que definir mucho cada uno por cuenta propia. Nuestros futuros puede que no estén diseñados para estar juntos peregnemente, pero eso no quiere decir que no se puedan cruzar de formas distintas en algún momento cercano o lejano. Así es al menos la esperanza, sueño y anhelo que guardo para nosotros.
Siempre serás el primero y atesoraré todo lo que hemos vivido juntos.



viernes, 6 de diciembre de 2019

Medio año

Hoy ya han pasado seis meses desde ese certero sí, y siento que no podía pasar por alto escribirte nuevamente unas cuantas palabras para no perder la costumbre. Sabes bien que es un momento muy especial y que estamos marcando nuestras vidas de una forma hermosa. No es un cuento de hadas, ni una historia de amor como tal, pero si un capítulo en nuestras vidas contado de forma peculiar, dónde tú has sabido llenar mis días de detalles muy bonitos, iluminarlos con tu sonrisa y perturbarlos con tu imponente forma de ser.

Llenar mi corazón, mi alma y mi vida de algo mágico, de algo que no sabía que se podía experimentar y que jamás me imaginé tener contigo.

Mi poema favorito de Neruda trae a escondidas algo para tí... Espero que te guste y no lo parafraseo por respeto a lo puro de sus líneas:

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Al principio esa ausencia de ti era algo que comprendía, una normalidad para mi y ahora realmente has llegado a marcar mi ser.

Maravillosos momentos, aventuras juntos que atesoraré por siempre. Disfrutarte a sobremanera y consentirte en lo que más pueda, han sido mi bandera y espero con ansias nuestras próximas locuras.

Feliz Medio-año!!!