lunes, 11 de marzo de 2019

Caos versus orden

Creo que si escribo algunas palabras lograré plasmar y aclarar un poco lo que está pasando, al menos escribir estas que a penas logro capturar de todas las que transitan a mil por hora por mi mente; con esto espero poder eximirme levemente de esa imagen tuya plasmada como un .gif de eterno movimiento, con esa sonrisa pícara que no evitas regalarme y por lo contrario te complace tener siempre que puedes permitírtelo. Creería también que lo mejor es no contarlo, no decirlo, no pensar y distraerme con otras cosas, ser capaz de maravillarme con mi día a día habitual, como siempre lo he hecho.
Saber que hay cosas que parecen buenas, perfectas y mágicas pero pueden doler a lo largo del trayecto y que lamentablemente el sufrimiento es una de las cosas en la vida que procuro evitar, soy de esas que se cubre con alegrías para no caer en la tristeza. Soy una persona reacia a apostar para no tener que perder, por más que esa apuesta esté a mi favor nunca me veré tentando al destino, así he sido siempre.
Miedos que encuentran como alojarse perfectamente dentro de mi y crecer a medida de lo permitido, inseguridades algo vampíricas que no se dejan ver a la luz del sol, una personalidad acorazada con pedazos de extroversión e introversión en donde me siento segura y libre para mostrarme feliz.
Y regreso a tí con mi pensamiento, después de dar vueltas entre varias cosas me encuentro nuevamente donde no quiero estar, soñando despierta cosas que no suceden y puede que nunca sucedan, regreso a unas ansias de poder tocar realidades inexistentes con texturas que parecieran hasta de otros planetas. Vuelvo a difuminarte, a pactar conmigo misma ciertas necesidades primarias, como la de mantener los pies en la tierra y dejar de tomar ciertos pensamientos, volar y dejarme arrastrar en estos torbellinos de ideas que colisionan y no contribuyen a nada real.


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